Sufro la tentación de comenzar diciendo que tenía que ser nombrada ministra de Sanidad, una médic
Sufro la tentación de comenzar diciendo que tenía que ser nombrada ministra de Sanidad, una médico anestesista, para poner a todos los médicos intranquilos y nerviosos, pero la situación no está para chistes.
A nadie le gusta convocar una huelga. Y menos a los profesionales y, mucho menos, a los médicos. Y hay tres cosas en las que tienen razón:
1. Que las guardias no sean obligatorias para conseguir una remuneración decente. Es tan claro, como si cualquier asalariado tuviera que trabajar, sábados y domingos, para poder tener un sueldo adecuado.
2. Quieren un estatuto centrado en la profesión médica. Y tienen razón. No es una petición elitista, como no es elitista, en el Ejército, que sean diferentes las retribuciones y las responsabilidades de un coronel y de un sargento.
3. Quieren una representación sindical adecuada a su colectivo, de la misma manera que los arquitectos tienen un sindicato que no está englobado en el general de la Construcción. Pero la ministra médico no les da la razón que tienen sus compañeros.